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Excusas,
excusas, excusas... ¿Cómo curarse de ellas?
Las excusa es una especie de enfermedad que se apodera de
un individuo y este la propaga como un virus por toda la sociedad
hasta convertir a un país entero en una nación
subdesarrollada.
El medicamento más eficaz para eliminar las excusas
es simplemente aceptar en un 100% la responsabilidad de nuestros
errores y faltas, sin pretextos.
Esta actitud te proporciona poder y te hace sentir dueño
de ti mismo, la responsabilidad abre tu mente a nuevas oportunidades
y te obliga a aceptar el compromiso ineludible con tus metas
y aspiraciones. Si decides hacerlo, encontrarás el
camino hacia la realización de todos tus sueños.
Si quieres que las excusas no sigan inundando tu vida de fracasos
y mentiras, ponte en acción y comienza a hacer realidad
todo lo que tienes planeado. Una vez que se da una excusa
no se avanza sino que se retrocede, porque las excusas nos
limitan.
Cuando nos sentimos habitualmente deprimidos, impotentes o
inútiles, es como si un gran letargo se apoderara de
nosotros. Nos sumergimos en un mar de desesperación.
Y es mejor quedarse tranquilo que intentar salir adelante.
Las excusas son la razón fundamental de la inacción.
Confiamos en las excusas para evitar los riesgos, para explicar
el fracaso, para resistirnos a los cambios, para proteger
nuestro amor propio. La excusa es una forma de decir: "No
es culpa mía".
El truco para dejar de poner excusas consiste simplemente
en dejar de ponerlas y asumir la responsabilidad de nuestros
éxitos y de nuestros fracasos.
Existe la tendencia a pensar que las excusas son un salvavidas
para salir de situaciones difíciles y embarazosas,
ante estos escenarios de la vida hay que entrar en acción
para seguir adelante. No demos excusas cuando es por causa
de nosotros mismos, aprendamos a aceptar nuestras deficiencias
y no que otros aprendan a aceptar nuestras excusas.
Cuando llegues tarde a una cita o al trabajo no le eches la
culpa a la lluvia, sal de tu casa más temprano si ves
el cielo nublado o ten un paraguas a mano. Cuando te quedes
sin dinero no le eches la culpa al gobierno o a la crisis,
ahorra, busca un empleo extra o emprende un negocio propio.
Cuando no consigas empleo, no culpes a los demás por
tu fracaso, mejor aún, levántate del sofá,
capacítate, haz que las cosas sucedan, es hora de despertar,
de asumir las responsabilidades. Recuerda que no existen excusas
para no triunfar y que las cosas que más deseas pueden
hacerse realidad si tu haces que se hagan realidad.
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