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El
triángulo de la Inversión.
En
toda inversión que realicemos nos encontraremos con
3 variables que son:
- Rentabilidad.
-
Seguridad.
-
Liquidez.
Estos
tres conceptos se conjugan entre sí, dando lugar a
las múltiples variantes de inversión que existen
en el mercado.
Veamos
en primer lugar el significado de cada una de ellas:
Rentabilidad:
Cuando existen ganancias denominamos así a la devolución
de nuestro capital más la tasa de interés que
hemos obtenido por este. Se expresa en porcentaje. La rentabilidad
se calcula dividiendo la cantidad generada y la cantidad que
se ha necesitado para generarla. Por ejemplo: Si realizamos
una inversión de 6.000 euros y hemos obtenido 600 euros
de interés, la rentabilidad ha sido del 10%.
Este
concepto hay que valorarlo junto a la fiscalidad, puesto que
es posible que productos con menor rentabilidad que otros,
finalmente sean más rentables porque están menos
penalizados por el fisco.
Seguridad:
Denominamos así a la “cantidad” de riesgo
que asumimos en función de la opción de inversión
elegida.
Liquidez:
Es la facilidad para obtener disponibilidad de nuestro
capital, o dicho de otro modo para recuperar lo que invertimos.
Con
estas tres variables podemos valorar el sinfín de opciones
de inversión que se nos ofrecen en los distintos mercados.
A
pesar que estos tres conceptos no dejan de ser subjetivos
puesto que cada inversor tiene su propia óptica, a
modo general podemos decir que un inversor conservador optará
por potenciar la seguridad ante la rentabilidad, un inversor
medio buscará mayor equilibrio entre los tres aspectos,
mientras que el inversor agresivo apostará seguro por
la rentabilidad en detrimento de la seguridad.
Por
ejemplo: Los “bonos del estado” nos ofrecen mayor
seguridad que la inversión en renta variable. Puesto
que los primeros cuentan con la garantía del Estado,
mientras que la bolsa no nos ofrece garantía alguna
de pérdida de capital, pero en contrapartida tenemos
mayor liquidez y opción de obtener mayor rentabilidad.
Mayor
seguridad, liquidez media y poca rentabilidad:
Cuentas corrientes, Depósitos garantizados, Bonos del
estado, Letras del tesoro, Obligaciones, Fondos de inversión
en renta fija y mercado monetario, etc.
Menor
seguridad y opción de mayor rentabilidad:
Acciones,
Fondos de inversión en renta variable, Futuros, Divisas,
etc.
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