La
trampa de los productos garantizados.
Desde
hace unos años, las siempre avispadas entidades bancarias
encuentran en los fondos de inversión "garantizados"
la mejor vía de captación de clientes con escasa
cultura financiera, deseosos de obtener las rentabilidades
asociadas a la bolsa, pero horrorizados ante la posibilidad
de pérdida de capital.
La
principal característica de éstos fondos consiste
en garantizar el 100% del capital en la fecha de vencimiento,
más una posible revalorización en función
de la evolución de uno o más índices
bursátiles.
La
práctica más usual es garantizar el capital
en un plazo de varios años, con información
confusa y la posterior sorpresa del consumidor (eso si, al
cabo de unos años).
Lógicamente,
en la mayoría de los casos, el capital no está
garantizado en caso de cancelación anticipada, y además
existen unas comisiones (suscripción, gestión
y reembolso) de las que pocas veces se informa.
Otro
problema en este tipo de fondos es la fórmula matemática
empleada para el cálculo de la rentabilidad, fórmula
poco clara que dificilmente puede entender el cliente, y cuyo
resultado final se aleja mucho de la revalorización
real que haya tenido la bolsa en ese período de tiempo.
En
resumen, productos de rentabilidad mucho menor a la que podriamos
obtener a través de un fondo que no gozara de esa supuesta
"garantía", que no garantizan realmente el
100% del capital, debido a las comisiones que se cobran, y
por supuesto, no lo garantizan en absoluto en caso de liquidación
anticipada.
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