Regalos
o Rentabilidad.
Las
entidades bancarias nos están acostumbrando, sobretodo
en fechas cercanas a la Navidad, a ver llamativos regalos
tanto en los carteles y folletos, como físicamente
en las oficinas de bancos y cajas.
Podemos
ver desde relojes hasta reproductores dvd, pasando por bicicletas,
videoconsolas o vajillas. El problema es que no se trata realmente
de regalos, sino de productos que vienen a representar parte
o la totalidad de los rendimientos que vamos a conseguir por
nuestro dinero.
En
algunos casos, estos “regalos” se obtienen a cambio
de contratar un producto bancario a muy largo plazo, como
puede ser un Plan de Pensiones, pero el mayor exponente de
esta práctica son los Depósitos Regalo, donde
para obtener un determinado producto es necesario hacer una
imposición de dinero en un producto a un plazo más
corto, generalmente de 6 meses a 3 años, con la imposibilidad
de disponer del dinero en ese tiempo.
Por
supuesto, al final del plazo no hay retribución económica
de ningún tipo ya que el valor del “regalo”
es exactamente la rentabilidad que se obtiene. Además
hay que tener en cuenta que se trata de una retribución
en especie sujeta al correspondiente impuesto sobre la renta.
Estudiados
los depósitos de este tipo existentes en el mercado,
podemos comprobar que todos ellos ofrecen rentabilidades anuales
inferiores a la inflación.
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